Los momentos clave en Oriente Medio durante el 2013

El 2013 está a punto de terminar. Un año que ha sido especialmente intenso en Oriente Medio y Norte de África y del que repasamos los momentos o acontecimientos más destacados:

1. Egipto : una segunda revolución , un golpe de Estado y de vuelta a la casilla -1
2013 ha sido un año cuanto menos movido para los egipcios. Protestas masivas contra el entonces presidente Mohammed Morsi inauguraron el año, y el odio creciente fue canalizado a través de lo que ha demostrado ser un vehículo muy útil en toda la región: el movimiento Tamarrud (“Rebélate”). El punto de inflexión fue alcanzado el 30 de junio, y tres días después el poderosisimo Ejército egipcio se sintió legitimado por los millones de personas que habían salido a las calles para derrocar al presidente y tomar las riendas de una renovada transición a la democracia. El Ejército, encabezado por el nuevo héroe nacional, el Coronel Sisi, también se sintió un tanto legitimado para dispersar las enormes sentadas organizadas por los Hermanos Musulmanes, principalmente la de Rabaa Al- Adawiya, dejando tras de si cientos de muertos y un país profundamente polarizado, donde la estabilidad se ve poco a poco impuesta de nuevo, gracias a un puño de hierro que no ha tenido reparos en recurrir a las detenciones masivas (de Hermanos Musulmanes, activistas…), la tortura , la represión… Todo por el bien de Egipto, que lucha aún por recuperar su honor y bienestar económico. No hay lugar para el disenso. No hay lugar para la esperanza. Y todo recuerda demasiado a la situación existente bajo el todavía odiado presidente Mubarak.
2. Siria : el estancamiento se prolonga
Todo el mundo, dentro y fuera de Siria, se preparaba para la guerra cuando el presidente Obama declaró que la línea roja había sido cruzada: existían pruebas creíbles de que Assad había utilizado armas químicas contra su propia población, y ello implicaría la intervención de Estados Unidos, lo que a su vez podría haber inclinado la balanza a favor de los rebeldes. Esto era inaceptable para Rusia, que una vez más hizo magia y forzó la adopción de un acuerdo clave que no sólo obligaría al régimen a destruir su arsenal químico sino que, sobre todo, respetaba el statu quo existente sobre el terreno. La guerra civil no sólo se prolonga, sino que según algunas fuentes, se intensifica a medida que el tiempo avanza, haciendo que disminuyan las posibilidades de llegar a un acuerdo creíble y justo en la Cumbre que en enero se celebrará en Ginebra, una ocasión que la comunidad internacional parece estar esperando como agua de mayo. No obstante, el resultado más probable parece ser, al menos por ahora, un conflicto del estilo libanés, dominado por dos actores principales: un régimen cada vez más seguro e impasible y unos extremistas peligrosos a los que no parece preocupar destrozar uno de los territorios claves de la región.
3. Líbano: el caos se intensifica
El principal rehén de la guerra siria parece ser el vecino Líbano, no sólo debido a la preocupante y creciente crisis de refugiados, sino sobre todo debido al estancamiento político que no ha evolucionado desde mayo. Hezbollah se erige como el principal víctima de esta crisis política, pero al fin y al cabo es toda la población la que está teniendo que tragar esta amarga píldora, silencioso testigo de cómo se está arrastrando a su amado país a un infierno por el que nadie quiere volver a pasar .
4. Libia: ¿un estado fallido?
El asesinato del embajador de Estados Unidos el 11 de septiembre de 2012 fue sólo una señal de advertencia de que el país se situaba en una espiral fuera de control. El mes pasado, los miedos de muchos se hicieron realidad cuando 47 personas murieron a manos de las milicias instaladas desde hace meses en Trípoli. A pesar de que muchas milicias han entregado el poder a los militares y otras, como Misrata, han abandonado la capital, el país sigue siendo un rompecabezas donde cada zona es controlada por milicias locales o líderes tribales. Tal es el sentimiento de inseguridad que a muchos libios se les puede ver llevando armas abiertamente. El caos parece haber llegado para quedarse y ha tenido un efecto colateral calamitoso: el país se ha visto obligado a recortar la producción de petróleo, su principal (y muchas veces única) fuente de ingresos. El vacío de poder creado en Trípoli ha llevado a muchas regiones, y en particular a Cirenaica (donde casualmente se pueden encontrar la mayoría de los pozos de petróleo), a reclamar más autonomía. Se suma a esto el que la mayoría de los puertos en el Golfo de Sirte o pozos de petróleo en otras zonas han sido bloqueados por las milicias locales o por los propios trabajadores. Sus demandas van desde una mayor participación en la política del país a una mejora en las condiciones de trabajo, pasando por el reconocimiento de la lengua amazigh y la creación de un estado federal.
5. Túnez: ¿la única esperanza para la primavera árabe?
En Túnez , el desorden también ha sido la norma. Pero, a diferencia del panorama sombrío que atenaza al resto de la región, el país donde la primavera árabe estalló es hoy en día visto por muchos como el único país donde el despertar árabe sigue teniendo un cierto impacto. El pueblo tunecino, hastiado de la corrupción, la inseguridad y la ineficiencia política, ha tomado las calles en varias ocasiones. Y lo que es más, ha logrado derrocar un gobierno islamista de manera pacífica y sin la intervención de los militares, y hoy en día acepta ser gobernado por un cuerpo transitorio, esperando ansiosamente al éxito de un diálogo nacional y, sobre todo, a las elecciones previstas para el próximo año.
6. Yemen: un Diálogo Nacional estancado
Yemen es otro país árabe donde se supone que un Diálogo Nacional está teniendo lugar. Sin embargo, en este caso, las perspectivas parecen menos esperanzadoras que nunca. En parte porque el que tomó las riendas del Estado fue Abd Rabbuh Mansur Hadi, el anterior vicepresidente con el presidente Ali Abdullah Saleh, derrocado por protestas masivas parte de la Primavera Árabe. Casi tres meses después del plazo fijado, el proceso de transición trazado por el Consejo de Cooperación del Golfo parece estar en punto muerto, eclipsado por retos económicos y de seguridad, así como por casi insalvables diferencias políticas. Las tareas pendientes incluyen la redacción de una nueva Constitución, someterla a referéndum y  modificar la ley electoral. Todo ello antes de febrero de 2014. La situación se ha visto agravada por las demandas del Movimiento del Sur en pos de un “derecho a la autodeterminación y la restauración del Estado” que existía en el sur antes de la unificación con el norte en 1990. La insurgencia de Al- Qaeda y los continuos ataques con aviones no tripulados de Estados Unidos seguramente no están ayudando a alcanzar la estabilidad.
7. Palestina : a la espera de la Tercera Intifada
Aunque todo el mundo tiene sus esperanzas puestas en la probabilidad de éxito de las retomadas conversaciones de paz entre israelíes y palestinos, los palestinos parecen estar más centrados en su ira  contra lo que muchos consideran una ocupación cada vez más hostil, pero también contra políticos que han estado al mando sin peso o contrapeso alguno. Este sentimiento es compartido tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza, donde el hastío es generalizado, y una gran mayoría cree que los gobiernos ineficientes corruptos son los principales culpables. Un movimiento Tamarrud fue creado en Gaza, donde Hamas parece estar perdiendo terreno, mientras que el descontento en las ciudades de Ramala y Nablus es más común de lo que a cualquier autoridad le gustaría que fuera.
8. Marruecos: ¿dijo usted “democracia”?
A pesar de que la monarquía tuvo que hacer frente a una seria crisis política a mediados de año, cuando todos los miembros del partido islamista Istiqlal decidieron retirarse del gobierno, parece que las cosas no han cambiado. Tal vez sea porque la llamada “Tercera Vía” ha tenido éxito. Tal vez sea porque la inquietud generalizada es más latente de lo que la gente cree y sólo está esperando una chispa para estallar. Como siempre ocurre en Marruecos, sólo el tiempo lo dirá.
En lo que se refiere a los demás países, habría que destacar el caso de Argelia, donde todo parece listo para las elecciones presidenciales de 2014… ¿o quizás no? En Jordania, el principal problema parece girar alrededor de la crisis de refugiados sirios, aunque el descontento con el régimen actual se mantiene imperturbable. En Irak, la violencia sectaria deja decenas de muertos tras de si cada día , y unos comicios a la vuelta de la esquina probablemente no va a permitir que la calma se afiance. Nadie parece preocuparse por Bahrein, a pesar de que activistas siguen siendo encarcelados y la represión es el pan de cada día. Irán celebró además elecciones en las que ganó un moderado, Hasán Rouhaní (ver especial de Miradas de Internacional sobre las elecciones en Irán). Mientras tanto, en el Golfo, reformas cosméticas consiguen mantener silenciado lo difícil  que resulta para la población mantener el equilibrio entre tradición y modernidad (por no hablar de la horripilante situación de los inmigrantes) y la búsqueda de la influencia externa se mantiene, tanto para Arabia Saudí como para Qatar, como la principal preocupación.
El artículo fue publicado en Miradas de Internacional el 26 de diciembre de 2013

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